12 oct. 2015

Moves Like Jagger

Hay días en que las peatonales porteñas están especialmente trabadas para transitar y una carrera de obstáculos se inaugura ante tus ojos, tan pronto pisas Lavalle o Florida.
Nunca faltan los turistas (gracias al cambio y al subdesarrollo), que taponan los carriles rápidos peatonales, tirándose en picada como kamikazes, sobre cualquier vidriera que tenga el cartel de Tax Free o el Sale Off, tacleando a lo All Blacks a cualquiera que se cruce entre sus ojos y su objeto en oferta.
Me da la impresión que la cosa se profundizó en los últimos tiempos, ahora que las “tiendas de objetos” ex bazares, las “tiendas de café” ex cafeterías, o las “tiendas de helados” ex heladerías (ésta para mí es la más ridícula de todas), prosperan y proliferan gracias a esa extraña movida de nuevos emprendedores que nombran “tiendas de” a sus negocios para tener a los hipsters mas pendidos que tele de conserje.
Esto ha dado como resultado que una horda de viejos y tradicionales dueños de grandes marcas, reacios a sucumbir a esta moda, radicalizaran su estrategia y reforzaran sus cartelones con millones de palabras en inglés: I love u mom!!! Dice prune, etc, etc… y entonces, todo está a la vista de aquellos ojos globalizados, todo más fácil para la mirada ajena. Y ahí los ves, brasileros, yankies, todos los en picada hacía las vidrieras y vos esquivándolos!
Pero no podemos echarles la culpa de la lentitud peatonal solamente a ellos, por su parte, las plataformas femeninas han ayudado mucho también. Por día es muy común encontrar alguna que otra retacona inexperta, que decidida a levantarse a algún compañero de trabajo o al jefe, se clava los zancos, vuelca en el camino y paraliza de risa la fila.
Ayudan también los señores de antes con su tiempo de antes, los adictos al celu, en fin, cada uno aporta una traba particular.
Cuando esto sucede, rogás por llegar al subte de las “menos veinte”, ese que todavía guarda los dos últimos asientos destinados al afortunado que menos trabas encuentre en el camino. Y tus opciones se reducen a dos:
La primera: empezar a romper extremidades tal como lo hace la mayoría, sin dejar de pedir perdón con una sonrisita que presume ser cordial pero que a leguas uno sabe que es forzada.
La segunda: es la que te quiero hacer llegar a vos o la que me funciona a mí. Sacar a relucir las caderas.
No importa sino tenés… acordate de Adam Samdler en Happy Gilmore. Hablo de caderas para evadir situaciones, esas caderas para evitar el sopapo que tu vieja te tiraba sin preavisos en la mesa del comedor, cuando algo se salía de control.
Un buen movimiento de caderas que se activa con un temita que te enganche con su inercia. Yo pongo Play y comienza el juego. Me dejo llevar: I've got the moves like Jagger… I've got the moves like Jagger, un paso luego el otro y la gente va quedando atrás boquiabierta y si viniésemos equipados con espejos retrovisores, los verías tirados  a lo lejos como conitos naranjas sobre rutas en reparación. Nada ni nadie te para... la gente comienza a abrirse paso ante tus movimientos, algunos distraídos quizás no te advierten desde temprano pero al aproximarte, el fuego en tus caderas quema y al toparse con vos, solos se apartan de tu camino.
Probalo, prometo que antes que termine el tema estarás sentado de regreso a casa.

La Maga

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