29 mar. 2016

IMÁGENES TRISTES - 2

Me da pena Ivan...
Perdido por perdido y daaale.... me pongo en bolas yo también... y me abrazo!



25 mar. 2016

Pelucas

Toda la semana estuvo complicado y pensó que esta vez no iría a la peluquería de siempre, esa de ahí a la vuelta de la oficina, sino que lo tendría que dejar para el finde. Así que el sábado, después de tomarse unos mates bajó y estuvo recorriendo la zona buscando la peluquería indicada.

Claro que lo “indicado” para él, un pibe de treinta y pico, práctico en cuestiones de estética, no tenía nada que ver con mirar un video en el cielo raso de la peluquería mientras le lavaran el pelo, ni tampoco que el peluquero fuera lo más parecido a Cerati en su mejor momento, sino mas bien con que no haya que esperar demasiado y que al pagar, el precio sea lo idealmente razonable como para no tener que preguntar cuantas cuotas sin interés aceptaban con visa.

Descartó unas cuantas, hasta que por último se decidió entrar a una bien chiquita a mitad de una cuadra muy concurrida. Desde afuera no se veía nadie excepto a un viejo, gordo y barbudo apoyado en la caja registradora, registrando la vereda con la mirada perdida.

La peluquería era bastante pequeña y al ingresar el viejo seguía mirando hacia afuera con una mueca de esperanza que devolvía algo de emoción a esos ásperos ojos.

En ese momento supo que necesitaría algo más que suerte para no verse como el viejo, una vez que este hiciera lo que se le antojara con su cabeza usando esa navaja  que reposaba al lado del espejo.

La vieja e inmóvil peluquería estaba muy bien equipada, los antiguos sillones tapizados de rojo sangre, chocaban con el minimalismo de las tiendas de la zona y esta resistía la embestida de un nuevo barrio apasionado por el consumo que se iba alzando a su alrededor, acarreando un humor bullicioso que se deslizaba tímidamente en la tranquila tarde de la peluquería.

A su derecha una tienda de diseño había sacado sus prendas a la puerta y los colores chillaban desde el vidrio. A su izquierda un restó muy paquete, nacido de las entrañas de la movida vegana, le robaba unos cuantos centímetros de vidriera al viejo, con una mesa que todavía no se había ocupado.

El pibe ya estaba adentro y la inmutable imagen no se desarmaba hasta que con voz acomodadamente grave dijo: cuanto por un corte?

El viejo se dispuso a hacer lo que sabía, le ató un delantal blanco al cuello, movió unos utensilios y lo acomodó delante del espejo. En la vidriera algo se movió y el viejo vio sentarse a dos pibas, una de ellas llevaba ese raro peinado nuevo con la cabeza pelada de un lado y una cresta oxigenada que caía al otro lado de la cara. La otra, una cabellera morena y encrespada. Esta la había agarrado de la mano a la rubia y la acariciaba lentamente mientras miraban la carta. Parado delante de ellas, el mozo de pelo largo y rodete se impacientaba pasándose la lapicera de un lado al otro de su barba tupida.

El peluquero tomó la tijera y mirándolo por el espejo le preguntó. Te gustan las lesbianas? El pibe confundido le respondió que si… el viejo giró el sillón y lo detuvo mirando a la vereda.

Al otro lado del vidrio, las pibas en la mesa, sonreían sobre los platos, comían y de vez en cuando sus dedos se rozaban entre pasajes de pan. Entonces todo se paraba, se dejaba de cortar y un tiempo muy pesado manejaba el reloj de la pared, hasta que la risita picaresca del viejo invadía la peluquería y todo se movía.

Un rato más tarde soltó la tijera y siguió con la navaja. Todo pasaba, sin pasar a la vez. Los pelos saltaban y caían como agujas a los brazos del pibe. Hubo una probadita de la rubia al plato de la otra y la risa del viejo apareció. El pibe no podía acompañarlo, estaba confundiéndose y entregándose al misterio de una tarde distinta.

Miraron un poco más. Las pibas terminaron, pidieron la cuenta y se alejaron perdiéndose en la multitud. El viejo le empolvó la nuca y mientras abría la caja registradora y le daba el vuelto, lo saludo y le dijo: Muy bien pibe, así me gusta. Bien prolijito y bien hombre!
Lo despidió, se dio la vuelta y se acomodó de frente al vidrio. La puerta se cerró, el pibe salió y se esfumó de la escena.

La Maga





22 mar. 2016

MI CASA. NO LA TUYA!

La viste?

Yo sí y entonces me dieron ganas de subirme al puente y tirarme de cabeza.
La casa está empezando a agitarse y en Palermogolico parecen no percatarse.


Foto de mierda Nº 2
Nombre: Mi casa. No la tuya!
Artista: Moto E

La Maga

21 mar. 2016

NUEVA SECCION - La foto de mierda del día

Ya tengo la cámara y como una ilusa creí que automáticamente iba a ser la mejor fotógrafa del mundo y por derrame... un poco más feliz.

Sin embargo, tengo que decir que las fotos no han alcanzado siquiera el 10% de mis expectativas y la felicidad claro está, tampoco ha crecido demasiado.
Es por eso que pensé en metérmelas una a una en el tujes pero… no da! Porque en realidad las muy turras tienen buena calidad y juntas sumaban una bocha de GB! 

Entonces me pareció mejor idea la de subirlas en una nueva sesión del Blog, una bien horrible.

Ya había pensado en esta nueva sección, pero en mi imaginación llevaba el nombre de la foto del día (o la de la semana). Ahora... viendo los resultados y dispuesta a acompañar el lunes y peor aún, este lunes de lluvia, la voy a inaugurar pero con un nombre distinto. La voy a llamar simplemente la foto de mierda del día.

Les dejo la primera entrega:

Réplica en miniatura del gran Lobo Marino marplatense.

Nombre: Caca.
Artista: El Perro Callejero.

La Maga

16 mar. 2016

Uno de entrevistas

Últimamente mi relación con la sociología pasa únicamente por la puteada sistemática a las putas materias que me quedaron colgadas y en menor medida por la búsqueda y selección de personal. Esto último, debo decir, que ha sido de lo más divertido que me pasó en el último tiempo en un trabajo.
La elección a veces falla y esta que te voy a contar es una de esas veces, no porque haya elegido mal (sinceramente le pifio bastante), sino porque esta vez ya habían seleccionado por mí.