25 jul. 2016

Ilus@s

Tuve la rara suerte de que en mis años de adolescencia, mi mamá haya decidido por mí y sin consultarme absolutamente nada, un día fuera a anotarme a un colegio que ni siquiera conocía, el cual quedaba bastante lejos de casa, en un turno en el cual nunca había cursado y como si fuera poco, ni un solo pibe, chico, es decir, ni un solo “masculino” daría vueltas por allí, porque claro, era un colegio solo para minas.

Y lo de la suerte dónde entraría?.

Bueno, considerando el hecho de que el colegio estaba ubicado al costado de las vías, casi al lado de la estación Avellaneda y para llegar debía pasar todos los santos mediodías por debajo del puente por donde pasaba el tren... y si le sumamos además que por aquellos años, todo en mi vida dependía de la magia que el destino hubiese pensado para mí, no habiendo un sólo día en el que cuando el tren pasara mientras yo cruzaba ese maldito puente, mi cabeza no se desesperara para pedir lo más rápido posible los famosos 3 deseos, entonces… quizás resulte evidente, porque sostengo que la suerte que tuve fuese como mínimo “rara”.

Porque NI UN SOLO deseo se me cumplió en esos 5 años. Lo supe en ese momento, en el que por cierto supe desistir inmediatamente de empresas imposibles, he cambiado rápidamente de pareceres que estaban destinados al fracaso, incluso he cambiado de amores por culpa de deseos no concedidos.

Sin embargo no cambiaría por nada en la vida, mi estadía en aquel colegio.

Lo pienso ahora mientras estoy camino a la oficina, que justamente se ubica al costado de las vías, casi al lado de la estación Padilla y para llegar debo pasar todas las malditas mañanas por debajo del puente por donde pasa el tren, sumado a que por estos años, todo en mi vida depende de cuánto haya podido cambiar el destino que el mundo adulto y capitalista tiene reservado para mí, no habiendo un sólo día en el que, cuando el tren pasa mientras y yo puteo porque estoy llegando tarde, mi cabeza no se desespere por creer que el distribuidor de deseos cumplidos se hará un tiempito para mí, se me aparecerá en forma de genio y me concederá ese inmenso deseo que le pido todos los días.







4 comentarios:

  1. Capaz que tenes que pedir lo que no queres que se cumple, pedí malos deseos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja! vos decís? Lo voy a probar. Puedo probar con uno para vos? jaja.

      Eliminar
  2. que mina aparata!!!! pedir deseos cuando pasa el tren...
    nosotros aprovechábamos el quilombo para putear en voz alta a los preceptores de la tecnica 1 cuando pasaba el tren.
    unos vivos bárbaros...
    un abrazo Maguita, buen regreso!!!

    ResponderEliminar
  3. jajaja! muy buena la puteada masiva. Gracias Panza!

    ResponderEliminar